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La solución de cartón con la que hemos construido BusinessADN

Hoy queremos contarte algunos detalles sobre cómo hemos construido BusinessADN y queremos hacerlo siguiendo el esquema de Simon Sinek, un escritor y motivador inglés que hace unos años dio una pequeña charla TED que hoy está considerada la mejor de la historia.

Quizá ya conozcas el ‘golden circle’ o ‘círculo de oro’ de Simon Sinek, un modelo simple que explica el patrón por el cual algunas personas o empresas, los líderes, inspiran a otras para pasar a la acción.

Teleprompter casero

En su charla TED, basada en el libro, explicaba que habitualmente comunicamos qué hacemos y cómo lo hacemos; pero no por qué lo hacemos. Y, precisamente, en este porqué es donde Sinek cree que reside toda la fuerza inspiradora.

Hasta ahora, hemos estado compartiendo contigo nuestra misión, es decir, nuestro porqué. Y, como nos habéis trasladado vuestra curiosidad por la idea, el equipo y la metodología de BusinessADN, queremos que también conozcas nuestro qué y nuestro cómo.

Por eso, vamos a empezar con la joya de la corona: nuestro teleprompter / teleprónter casero, aprovechando que esta semana lo hemos compartido en Twitter respondiendo a una pregunta de Juan Luis Antúnez (@jlantunez)

Si no lo conocías, un teleprompter es un dispositivo que ayuda a personas como los presentadores de noticias a leer un texto mientras miran a la cámara.

Las grabaciones de los vídeos de BusinessADN fueron la última pieza que pusimos en marcha para construir el curso. De nuestras experiencias anteriores, sabíamos que, si queríamos llegar a muchas personas, teníamos que comunicar de forma más directa y dinámica, más cercana a un youtuber que a una clase de universidad. Y, como llevamos varios años trabajando intensamente en la industria de la música, tomamos a Jaime Altozano como referente.

Las primeras pruebas sin guion nos dejaron vídeos largos y poco concisos. Así que aplicamos nuestra propia receta: “si quieres ser un youtuber, investiga a los youtubers”. Tras consultar a varios de ellos, lo vimos claro: necesitábamos que los vídeos fuesen más cortos y entretenidos y, para ello, íbamos a necesitar escribir los guiones y editar los vídeos.

Una vez escribimos los guiones de las dos primeras sesiones, nos aseguramos de que el tiempo del vídeo era el adecuado, pero seguíamos sin conseguir el resultado dinámico que buscábamos. Había que hacer algo más y decidimos que quizá era buena idea comprar un teleprompter.

Pero antes de invertir dinero en algo que no sabíamos si funcionaría o no, decidimos experimentar y construir una SFF (Solución que funciona aunque sea fea) que nos ayudara a comprobar si realmente necesitábamos un teleprompter. Lo hicimos con el cristal del marco de una foto, un trozo de cartón y un poco de celo.

El resultado lo has visto en las clases, porque todas ellas se grabaron con esa SFF. Es cierto que aún estamos lejos de Altozano; pero conseguimos que los vídeos fuesen más dinámicos y concretos. Gracias al teleprompter casero ganamos mucha agilidad en las grabaciones y ahorramos esfuerzo en prepararlas.

Y hasta aquí, la primera entrega de nuestro cómo.

Gracias a esta experiencia, aprendimos a no descartar opciones de antemano sin haber hecho la correspondiente investigación y experimentación. Y que, con un poco de ingenio y bastante curro, se pueden prototipar muchas más cosas de las que imaginamos a un coste muy bajo.

PS: La respuesta de Miguel a José Luis Antunez es la comunicación que más recorrido ha tenido por parte de ningún miembro del equipo en toda nuestra historia. ¡Dice mucho de todo el trabajo que nos queda para ser alguien en redes… y también mucho del invento!

Por cierto, si tienes interés por el diseño de marca y la experiencia de usuario, @jlantunez es un valor seguro (¡que conste que no le conocemos más allá de su faceta tuitera!).

PS2: Seguimos con el curso abierto dos semanas más, coincidiendo con el estado de alarma. En algún punto tendremos que tomar la decisión de cerrarlo para poder retomar el proyecto donde lo dejamos; pero estamos recibiendo bastantes mensajes y, mientras podamos, vamos a dar la oportunidad de que todo el mundo lo acabe. ¡Ya llevamos más de 900 matriculados que lo han acabado!